Taking It to the Streets – Urban Photography/ Llevándolo a las calles – Fotografía Urbana

Marian Wyse, Creve Coeur, MO

(Creve Coeur Camera Las Vegas trip 2014)

Urban photography can be loosely defined as a visual exploration of the people who live and work and visit a city, of the architecture, transportation, events – of all the things that make up a dynamic urban environment. It encompasses classic street photography, which candidly documents people’s moments and interactions, as well as the details and textures of the streets and skyscrapers. Cities really never sleep, and there is always light and action and emotion to record.

 (Creve Coeur Camera Costa Rica Trip 2017)

Street photography strives to tell a story through a single candid frame of human interaction or of a precisely timed moment. Armed with small, unobtrusive cameras, street photographers roam cities capturing situations, emotions, visual ironies – scenes of joy or anger, connection or isolation. Images are usually minimally post-processed, and presented in black and white.

Street portraiture is more direct, where photos are made of people the photographer finds interesting, but with their expressed consent. Many people, when approached politely and respectfully, are surprisingly willing to cooperate with photographers. Street performers will usually enthusiastically pose for modest tips.

Environmental portraits of workers in open-air markets or construction sites, images of milling crowds in transportation hubs or marching in colorful parades, shots of lone figures disappearing into rainy shadows – all of these are freely accessible to the urban photographer.

 

 (Creve Coeur Camera Chicago Trip 2015)

The urban environment that these people and their stories inhabit is another rich and varied source of subject matter for photographers.

The modern structures that iconically represent a city can be massive, sometimes overwhelmingly so, with vast faces of sterile concrete and dark glass. Yet the angles and textures of even these monoliths can have a powerful, almost mathematical beauty. Older buildings may have much more character and elegance. Cathedrals and other houses of worship, built over decades or even centuries, can have intricately crafted artwork on the exterior and interior. Abandoned factories may be covered with wild graffiti and filled with massive, rusting relics of industry.

The skyline of a big city is amazing, an irresistible subject for photographers, especially as the sun rises or sets, when the massive blocks of buildings are silhouetted with light, or at night, when the city glows and glitters.

 (Creve Coeur Camera NYC Trip 2017)

They say photography is all about the light, and in a city the light is always there in one form or another, and always changing.

It reflects from the glass towers, and shines in neon colors on wet sidewalks. It softly lights foggy green parks and glares down onto gritty corridors.

And it has drawn photographers to record the urban landscape for generations.

 

Llevándolo a las calles – Fotografía Urbana

La fotografía urbana puede definirse vagamente como una exploración visual de las personas que viven, trabajan y visitan una ciudad, de la arquitectura, el transporte, los eventos, de todas las cosas que conforman un entorno urbano dinámico. Abarca la fotografía clásica de la calle, que documenta con franqueza los momentos e interacciones de las personas, así como los detalles y las texturas de las calles y los rascacielos. Las ciudades realmente nunca duermen, y siempre hay luz, acción y emoción para grabar.

 

La fotografía callejera se esfuerza por contar una historia a través de un único marco franco de interacción humana o de un momento preciso. Armados con cámaras pequeñas y discretas, los fotógrafos ambulantes deambulan por las ciudades capturando situaciones, emociones e ironías visuales: escenas de alegría o ira, conexión o aislamiento. Las imágenes generalmente se procesan mínimamente y se presentan en blanco y negro.

El retrato de la calle es más directo, donde las fotos están hechas de personas que el fotógrafo considera interesantes, pero con su consentimiento. Muchas personas, cuando uno se les acerca de manera educada y respetuosamente, están sorprendentemente dispuestas a cooperar con los fotógrafos. Los artistas de la calle generalmente posarán con entusiasmo para recibir una propina modesta.

Retratos ambientales de trabajadores en mercados al aire libre o en obras, imágenes de aglomeraciones en centros de transporte o marchando en coloridos desfiles, fotos de figuras solitarias que desaparecen en sombras lluviosas, todo esto es de libre acceso para el fotógrafo urbano.

 

El entorno urbano en el que habitan estas personas y sus historias es otra fuente rica y variada de temas para los fotógrafos.

Las estructuras modernas que representan icónicamente una ciudad pueden ser masivas, a veces abrumadoramente, con vastas caras de concreto estéril y vidrio oscuro. Sin embargo, los ángulos y las texturas de incluso estos monolitos pueden tener una belleza poderosa, casi matemática. Los edificios antiguos pueden tener mucho más carácter y elegancia. Las catedrales y otras casas de culto, construidas durante décadas o incluso siglos, pueden tener obras de arte intrincadamente elaboradas en el exterior y el interior. Las fábricas abandonadas pueden estar cubiertas de grafitis salvajes y llenas de reliquias de la industria oxidadas y masivas.

El horizonte de una gran ciudad es increíble, un tema irresistible para los fotógrafos, especialmente cuando el sol sale o se pone, cuando los bloques masivos de edificios están silueteados con luz, o por la noche, cuando la ciudad brilla y reluce.

 

Dicen que la fotografía tiene que ver con la luz, y en una ciudad la luz siempre está presente de una forma u otra, y siempre cambiando.

Se refleja desde las torres de vidrio y brilla en colores neón en las aceras mojadas. Suavemente ilumina los parques verdes brumosos y mira hacia los arenosos corredores.

Y ha atraído a fotógrafos para grabar el paisaje urbano por generaciones.